Mundial Sudáfrica. Alemania humilla a Argentina (0-4). Vídeo

Argentina 0 – Alemania 4

Argentina: Romero; Otamendi (Pastore min. 69), Demichelis, Burdisso, Heinze, Mascherano, Maxi Rodriguez, Di Maria (Aguero min. 75), Messi, Tévez, Higuaín.

Alemania: Neuer; Lahm, Friedrich, Mertesacker, Boateng (Jansen min. 72), Mueller (Trochowski min.84), Khedira (Kroos mi. 78), , Podolski, Ozil, Klose.

Goles: 0-1, min. 3. Muller, 0-2, min. 68. Klose, 0-3, min. 74. Friedrich, 0-4, min. 89. Klose.

Arbitro: Ravshan Irmatov (UZB), amonestó a Otamendi (min.10), Mascherano (min 79) por parte de Argentina y a Muller (min. 35) por parte de Alemania.

Estadio: Green Point Stadium de Ciudad del Cabo.

Argentina

Alemania acababa de pasar por encima de un equipo mal construido, Argentina, demasiado a expensas de Messi y sus jugadores de ataque, sin un plan definido y que se derrumbó cuando se encontró con un equipo de verdad. Alemania, joven, irrespetuosa y mortal al contragolpe, con veteranos de lujo, le dio un soberano repaso para proclamar su candidatura al título. Cayó Inglaterra, ahora Argentina. Alemania, una vez más, demostró que no tiene miedo a nadie y que luce sin complejos una competitividad asombrosa. Hace un fútbol moderno, irreconocible para su tradición, que mata a la primera oportunidad. Alemania cuenta con jugadores propios de selecciones como la albiceleste, talentosos y con dinamita, pero con un espíritu de equipo y de compromiso del que careció en todo el partido el combinado de Diego. Triunfo de los de verdad, justo, de los que pasan a la historia.

Todo empezó a fraguarse gracias a un gol a los dos minutos de Müller, el delantero al que hace unos meses Maradona confundió con un recogepelotas tras un amistoso ante los germanos. Lo peor para su equipo, esa amarilla que ha visto el goleador del Bayern, que le privará de jugar las semifinales. El tanto tranquilizó a los europeos y les permitió jugar como más desean, a la contra. Argentina, quien carece de un proyecto porque no tiene a un entrenador en el banquillo, solo mostraba peligro tras conducciones eternas de Messi o alguna que otra genialidad de Higuaín. Daba grima ver a la estrella del Barcelona ir a recibir el balón en su propio campo, con Di María, Maxi Rodríguez y Mascherano como espectadores. Así Alemania arrolló a Argentina endosándole  cuatro goles que le meten en semifinales y la hacen firme candidata al título mundial. Mientras, los argentinos se enfrentan a un duro periodo de críticas y reflexión en el que todas las miradas girarán hacia su banquillo. Un combinado que cuenta con estrellas como Messi, Higuaín, Tévez, Mascherano, Milito o Agüero no puede acabar un Mundial en cuartos sufriendo tal humillación.

Vídeo Argentina 0 – Alemania 4

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Mundial Sudáfrica. Uruguay semifinalista por penalties

Gana

Uruguay 1 (4) – Ghana 1 (2)

Uruguay: Muslera; M. Pereira, Lugano (Scotti, m. 37), Victorino, Fucile; A. Fernández (Lodeiro, m. 46), Arévalo, Pérez, Cavani (Abreu, m. 75); Forlán y Luis Suárez.

Ghana: Kingson; Pantsil, J. Mensah, Vorsah, Sarpei, Inkoom (Appiah, m. 73), Annan, K. Boateng, Asamoah, Muntari (Adiyiah, m. 87); y Gyan.

Goles: 1-0. M. 45. Muntari, de un zapatazo lejano. 1-1. M. 54. Forlán marca de falta directa que se come Kingson.

Árbitro: Benquerenca, Portugal. Expulsó a Suárez (m. 120). Amonestó a Fucile, Arévalo, Pérez, Pantsil, Sarpei y Mensah.

Soccer City: 91. 343 espectadores. Uruguay se clasifica para semifinales por penaltis (4-2 ). 1-0. Forlán. 1-1. Gyan. 2-1. Victorino. 2-2. Appiah. 3-2. Scotti. 3-2. J. Mensah, al cuerpo de Muslera 3-2. M. Pereira, alto. 3-2. Adiyiah, para Muslera. 4-2. Abreu.

Uruguay se clasifica para semifinales -después de 40 años- del Mundial al vencer a Ghana, en partido de cuartos por penalties (1-1). Un mal partido en el que los africanos se adelantaron, Forlán empató con un gol de falra directa y, en el último minuto de la prórroga, la selección de Ghana falló un penalti.

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Mundial Sudáfrica. Holanda elimina a Brasil y es semifinalista

Holanda 2 – Brasil 1

Holanda: Maarten Stekelenburg; Gregory Van der Wiel, John Heitinga, Andre Ooijer, Giovanni Van Bronckhorst; Mark Van Bommel, Nigel De Jong; Wesley Sneijder, Dirk Kuyt, Arjen Robben; y Robin Van Persie (m.85, Jan Huntelaar). Seleccionador: Bert Van Marwijk.

Brasil: Julio César; Maicon, Lúcio, Juan, Michel Bastos (m.62, Gilberto); Gilberto Silva, Felipe Melo, Daniel Alves; Kaká; Robinho y Luis Fabiano (m.77: Nilmar). Seleccionador: Dunga.

Goles: 0-1, m.10: Robinho. 1-1, m.55: Felipe Melo en propia meta. 1-2, m.68: Sneijder.

Árbitro: el japonés Yuichi Nishimura expulsó a Felipe Melo (m.73) por falta sobre Robben. Y amonestó a Heitinga, Michel Bastos, Van der Wiel, De Jong y Oojier.

Incidencias: partido de los cuartos de final disputado en el estadio Nelson Mandela, de Puerto Elizabeth, ante 46.732 espectadores.

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Holanda necesitó 36 años y ocho mundiales para infligir a Brasil una de sus derrotas más amargas tras imponerse, con remontada incluida, en los cuartos de final por 2-1.

Sneijder vale un imperio. Holanda, país exquisito en el mundo del fútbol porque siempre destacó por su juego atildado pero por su poca eficacia, se ha ganado el respeto en Sudáfrica. La selección ‘oranje’ doblegó a la ciclotímica Brasil con el toque, con la precisión en las mezclas y con un descaro que desacreditó a quienes le presuponían un tono competitivo irrelevante. Sneijder solventó los apuros con dos goles e iluminó a Holanda al tiempo que descabalgó a Brasil, selección que contempla como fracaso todo lo que no es laurearse en el torneo.

Tras una primera parte en la que los de Dunga pudieron dejar prácticamente resuelto el partido liderados por un Robinho inmenso, el encuentro tuvo un cambio radical después del gol del empate de Holanda y la ‘canarinha’ se quedó sin argumentos, sin ideas y sin toda la entidad que se le supone.

Arrebatadora, con combinaciones en las posiciones concluyentes, incluso con adornos de tacón, bicicletas y caños, Brasil se presentó al encuentro como un equipo sin fisuras. Aseado en defensa; demoledor en ataque. Holanda pareció por momentos un rival de papel mojado, empequeñecido por la voracidad y la circulación del cuero del adversario. Robinho era ese futbolista desequilibrante del Santos que enamoró al mundo; Kaká atendía con igual eficacia al juego por los pasillos interiores como las cabalgas de Maicon por la derecha; y Luis Fabiano afilaba el gol con unos desmarques estupendos, con unos arrastres que generaban espacios tan generosos como definitivos. Así, Felipe Melo recibió en su campo, avanzó unos metros y vio las diagonales del frente de ataque. Luis Fabiano a la banda para descuajaringar a los centrales y Robinho al centro para recibir el balón. De primeras, hábil para pillar en tierra de nadie al portero, engatilló el menudo brasileño para adelantar a Brasil. Parecía que había vuelto el ‘jogo bonito’. Fue una ilusión de 45 minutos, lo que tardó Sneijder en reactivarse.

Juega Holanda sin un delantero centro porque el técnico Van Marwijk entiende que su selección hace daño con las llegadas desde la segunda línea. No le importa carecer de un ariete que no fije a los centrales porque prefiere las embestidas de Robben, Kuyt, Van Persie y Sneijder. Y funciona de rechupete porque la ‘oranje’ ha descontado a todos los rivales (Dinamarca, Japón, Camerún, Eslovaquia y Brasil) con victorias. Ayer, una vez más, Sneijder, que este año ha ganado la Champions, la Serie A y la Coppa, presentó su candidatura para discutirle el Balón de Oro a Messi. Así, recortó en el vértice del área, cargo la pierna izquierda y soltó un centro envenenado que se enfilaba a la portería. Julio César, quizá el mejor portero del mundo, salió a por uvas porque midió mal el salto y chocó con Melo, que acarició con la cresta la pelota para meterla dentro de su portería. No sería la única pifia de Melo.

brasileño

El centrocampista, máxima expresión de Dunga, calco del entrenador en sus tiempos mozos, es un futbolista que da más patadas que pases, que se dedica a destruir el juego antes que ejercer de arquitecto. Y pierde la cabeza con frecuencia. Se midió con Robben, perdió la partida tras endosarle dos patadas y, no contento, le clavó los tacos cuando la pelota ya no estaba en juego. Expulsión más que merecida y condenación para Brasil. Sobre todo porque Sneijder la había liado de nuevo. Robben lanzó un saque de esquina, Kuyt la peinó en el primer palo y Sneijder remató a gol de cabeza. Dos goles, una sentencia.

Sin más respuesta, Brasil se perdió en el campo dando tumbos, entradas a destiempo y provocando rifirrafes que solo le perjudicaban. La réplica la dio Holanda, que siguió con su juego de toque, con el ataque por bandera, como si dijera al mundo que es una selección de fútbol plástico, que todas las críticas a su resultadismo se desvanecían en los momentos claves y ante la selección favorita. Sneijder, mientras tanto, sonreía por el campo. Se creía Superman. Con razón.

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